Siempre pensé que las islas de cocina gigantes eran solo para salir en las revistas de diseño o para presumir ante las visitas. Pero cuando pasas de cocinar arrinconado contra la pared a tener un bloque de casi tres metros en el centro de la casa, la perspectiva cambia por completo. No todo es perfecto, claro, pero la forma de vivir el espacio cambia radicalmente.
¿De verdad hace falta tanto espacio? Las medidas reales
Esta isla en concreto tiene unas dimensiones de 2,80 metros de largo por 1,30 metros de ancho. Al principio, sobre el plano, me parecía una exageración que se iba a comer todo el espacio transitable.
Sin embargo, en el día a día te das cuenta de que este tamaño es el límite ideal para que dos personas cocinen a la vez sin chocarse los codos. Mientras uno pica verduras en un extremo, el otro puede estar usando la zona de cocción o simplemente tomando un café en la barra.
La anchura de 1,30 metros es clave porque permite tener una zona de trabajo real en un lado y una barra para taburetes en el otro, manteniendo una distancia prudencial para que los platos calientes no queden al alcance de quien está sentado.
El truco del doble fondo: almacenamiento por los dos lados
Lo habitual en las islas es que solo tengan cajones por el lado de la zona de cocción y que el otro lado quede totalmente vacío bajo el vuelo de la barra.
Aquí la distribución es diferente. En el lado del servicio de cocina se organizaron cajoneras profundas para ollas y sartenes, mientras que en el lado exterior, justo debajo de la barra, se instaló otra línea de muebles pero de menor profundidad.
Es una solución fantástica para guardar la vajilla de diario, vasos o cosas que no usas constantemente. Eso sí, para acceder a estos armarios tienes que apartar los taburetes, un pequeño peaje diario que a veces da pereza pero que compensa por el espacio extra que ganas.
Placa con extractor integrado: la realidad tras el sistema BORA S Pure
Una de las decisiones más difíciles fue no poner una campana extractora colgada del techo. Al final nos decidimos por la placa BORA S Pure, que lleva el extractor integrado en el centro del cristal.
Visualmente es una maravilla porque el espacio queda limpio y sin obstáculos que corten la vista hacia el salón. La absorción de humos es sorprendentemente eficaz con sartenes y ollas bajas.
El único inconveniente real aparece cuando usas ollas muy altas para cocer pasta o caldos. Como el vapor sube con fuerza y la succión está abajo, a veces tienes que poner la tapa un poco ladeada para desviar el humo hacia la rejilla central.
La torre de enchufes oculta: comodidad frente a las migas de pan
En una isla tan grande necesitas corriente eléctrica sí o sí para la batidora, el portátil o cargar el móvil mientras desayunas.
La solución fue un cilindro retráctil que queda enrasado en la encimera y emerge con tres tomas de corriente y dos conexiones USB al pulsar un botón.
Es comodísimo y evita tener cables colgando por los lados de la isla. La única precaución diaria es mantener la zona limpia de migas y líquidos, ya que si cae algo de suciedad en la junta del cilindro, limpiarlo bien por dentro es bastante entretenido.
Ventajas
- Almacenamiento de doble cara que aprovecha el espacio bajo la barra
- La placa con extractor integrado elimina obstáculos visuales en el techo
- Medidas de 2,80 metros ideales para cocinar y socializar a la vez
Desventajas
- Las encimeras oscuras requieren una limpieza constante de huellas y gotas secas
- Para abrir los muebles del lado de la barra hay que mover físicamente los taburetes
Preguntas Frecuentes
Conclusión
Si dispones del espacio y el presupuesto para una reforma de este tipo, la combinación de doble profundidad y extracción integrada merece la pena. Eso sí, te recomiendo elegir un material de encimera sufrido y sin demasiado brillo para no acabar esclavo de la bayeta de microfibra cada vez que alguien apoye un vaso de agua.